sábado, 6 de marzo de 2010

Lestat el vampiro

Bueno, hace un tiempo que empecé a leerme este libro, pero no pasé de la descripción del S. XX para Lestat. Ahora he vuelto a retormarlo.

Me fascina como escribe el traductor, supongo que Anne Rice habrá hecho un trabajo excelente en inglés, y que en esa lengua el libro me parecería igual de bello y cautivador, pero desde luego, en español es el libro mejor traducido que he leído nunca.

Dejando aparte que el libro es envolvente y maravilloso, quiero centrarme en él, en Lestat.

A ver, a Lestat le tengo aprecio desde Entrevista con el Vampiro, a pesar de que Louis se empeña en hacerlo quedar como cínico y un sádico que merece la pena morir yo le cogí un cariño que no sabía explicar porque no lo concía apenas, ya que las palabras de Louis no muestran a Lestat como es, como era. Realmente, ahora que he leído un poco más de su vida, entiendo algo mejor lo complejo que es y lo mal que lo pasa.

Es un personaje que vive atormentado, un marqués al que no corresponde título, en una familia empobrecida que no puede darle una educación, la educación que quería con 12 años, tampoco le permitían estar con los monjes, entrar a la orden, a pesar de que aquello no era excedía sus posibilidades económicas y tampoco podían darle la posición en el clero secular que se merecía. Estaba condenado a vivir a la sombra de los inútiles de sus hermanos, a obedecer y a no hacer nada de lo que él. El cazador, el valiente, el único que tenía corazón. El pobre nunca recibió lo que se merecía. El odio por su padre y sus dos hermanos es tan comprensible, cualquiera entendería que con una vida tan recluida, sin libetad, sin nada, sin poder llevar a cabo sus sueños, su único fruto es odio.

Su valor es digno de admiración. Fue capaz de fugarse con unos actores italianos, capaz de representar una obra en un escenario, capaz de pasar una noche con la mujer que represetaba a su amante en el teatro. Capaz de cualquier cosa por una bocanada de aire, un soplo de libertad.

Su infancia, aquella historia de la quema de brujas, consciente de la injusticia desde tan temparana edad. Sus pesadillas, el hecho de que fuera capaz de entender que era fruto de la incultura, que las brujas no existían en realidad, y si era así seguro que ninguna de las personas a las que quemaron lo era.

Su madre, el cariño que ambos se profesaban, quiza se deba a que Lestat era sumamente inteligente, a que no era un conformista, que era un soñador, que quería una vida, libertad, que fue capaz de desafiar a la autoridad. Su madre era especial, su cariño era tan diferente... Lestat, que parece haber pasado toda su vida sin alguien cerca que lo ame, tenía el especial cariño de su madre.

Por último, sus ideas, tan nuevas, tan revolucionarias. Dios, inexistente o no, ¿podrían los humanos vivir sin él? Paris, otro antro, pero la libertad para él, vivir el mundo a base de sueños, ver las cosas más allá de lo que parecen, incluso de lo que son. Sentir la libertad desde lo más hondo de su alma, sentir que el pecado no tenía valor, comprender que ser bueno no significa todo aquello que le inculcó su padre, que es decisión de cada uno. Setía las como las sentiría un corazón roto, uncorazón resentido, con odio y al fin y al cabo, bueno, lleno de bondad, de su bondad. Con sus palabras tan ausentes es capaz de decirme lo maravilloso que resultaba el teatro, escapar a otra vida, una vida que sale de tí, sólo por unas horas, tanto que hasta sentía deseos de ir a ver el teatro parisino, los grupos de comediantes. Las fogatas donde quemaban a las brujas, todo, querría verlo todo, querría sentirlo todo como Lestat, es tan interesante. Parece que sus palabras vienen a parar a la realidad de un lugar donde el resto de mentes humanas no llega. Su sentido del humor, que tanto influye a la hora de expresar las cosas como las siente, su extraño léxico, todo con su explicación lógica, él, que cree que un mundo lógico sería mejor que uno supersticioso.

Él, Él Vampiro. El hombre que fue en la tierra en su momento, en su propio infierno humano y el vampiro en el que se convirtió, pasó a un nivel superior, un nivel fuera de los alcances humanos, el infierno, la vida y la muerte, todo cerca, todo experimentado de un golpe, y sin embargo, tanto por vivir y tanto ver, Lestat es el mejor vampiro que puede existir, cazador de animles como humano y de hombres como vampiro, un buen vampiro que solo saciaba su sed de sangre con delicuentes y asesinos, aquel que todo el respeto vampírico merece, aquel supremo vampiro y aquel ante el que hasta los sangre pura tiene que inclinarse, inclinarse como sentido literal, porque en la libertad, ni el supremo vampiro de vampiros tiene controls sobre uno mismo, y aún así, el que más respeto merece y el único que merecía la conversión.