domingo, 5 de julio de 2009

Jugar a detectives


Siempre he tenido una gran afición por un juego, el de detectives. A mi nunca me compraron un equipo de detectives con polvos para coger huellas, disfraces ni nada por estilo. Cuando tenía alrededor de 5 ó 6 recuerdo que me escondía tras la puerta de mi salón para ver Expediente-X, ya que mis padres no me dejaban. Lo curioso es q no tenía pesadillas con esa serie y sí con el cuento de la Bella Durmiente o Romeo y Julieta. Algunos años más tarde, o quizás incluso en esos mismos años, me dejaban ver CSI. Recuero que antes solo estaban el CSI Miami, luego apareció el de las Vegas y despues ha aparecido el de Nueva York. SIempre me gustaron esas series detectivescas, de pilicías y de cosas extrañas relacionadas con la investigación. No podía pasar un solo domingo que no viera la serie de Rex, un policía diferente, creo que he visto todos los capítulos de Viena varias veces, aunque ya no los recuerde bien, que por cierto, ahora hay una nueva temporada en Italia.

Unos años después, me presenté por segunda vez al Concurso Literario de mi colegio, los Maristas, y por segundo año, volví a quedar en los tres primeros puestos. Recibí mi segundo premio, un cheque para comprar libros en la librería Picasso. Encontré una colección de libros de detectives en los que te dan pistas y tu resuelves el misterio, Un caso para ti y el Equipo Tigre, así se llaman, y son de Thomas Brezina. Me copré el manual del detective y el tercer libro de la colección. Fue maravilloso, por fin podía ser detective. Seguí las instrucciones para crear mi kit de detectives, vinagre para tinta invisible, cuaderno de notas y polvos para tomar huellas, que hice con maquillaje de mi madre y mina de lápiz.

Tras esto, me aficioné a la deducción mental. La serie que me ayudó a aprender a observar y sacar conclusiones fue Detective Conan, un anime muy gracioso y muy interesante. Aprendí a resolver algunos casos, e incluso llegué a superar a Conan en rapidez en algunos capítulos. Conseguí resolver un asesinato de intercambio de un capítulo en dos minutos, más o menos, y un caso sobre un tren, muchos de los capítulos tenían una resolución fácil y fue divertido pensar.

Ahora me dedico a buscar pistas inútiles y fijarme mucho en los detalles. No es nada importante, pero desde luego me ayudará en caso de que alguna vez tenga que buscar detalles, ya que lo que siempre intento es ponerme en la mente de otra persona, como este ejemplo: Tenemos clase de Tecnoligía, en la que a las chicas se nos exíge llevar el pelo recogido, pero mi amiga lo lleva suelto ese día, ¿Por qué puede ser eso? Muy sencillo, o lleva la goma del pelo guardada o se le ha olvidado que día es y por qúe todas llevamos el pelo recogido. Para averiguar cuál de las dos es debemos buscar su goma de pelo. ¿Dónde guardarías tú una goma de pelo en la mañana? A sabiendas de que no puedes tardar, porque es por la mañana y tienes que llegar a clase, dónde más rápido es guardar una goma de pelo es colocada en la muñeca a modo de pulsera. Mira ahí. También cabe la posibilidad de que la haya guardado en la mochila, dentro de su libro de tecnología o en un bolsillo pequeño. Si no la encuentras en esos lugares evidentes, pregúntale, que es el modo más rápido de llegar a la solución.